domingo, 11 de noviembre de 2007

Capítulo 66 - Libro Suicida (Informático)

Lo primero de todo, mentaros que yo de informática poco. Y ahora, el texto:

Cierto día, un archivo llamado "Poemas Romanticistas.doc" fue situado en el escritorio junto a la Papelera de Reciclaje. El documento, nervioso, le dijo a la Papelera de Reciclaje:

-Eh, oye, Papelera de Reciclaje maldita, aléjate de mí o me eliminarás y nadie podrá leerme.

A esto, la Papelera de Reciclaje respondió que por qué iba a alejarse si ella vivía de archivos eliminados que, de hecho, no desaparecerían hasta que se los quitaran a ella. Según su punto de vista, el documento debería tener miedo de que, si en algún momento le metían dentro de ella, no decidieran vaciarla y, por supuesto, del puntero del ratón.

"Poemas Romanticistas.doc" seguía desconfiando de la Papelera de Reciclaje, pero, de repente, se leyó a sí mismo y decidió que quería suicidarse:

-Papelera de Reciclaje... ¿Y tú no puedes eliminarme?
- Pues se supone que eso tiene que hacerlo el puntero del ratón...
- Anda, por favor.
- Vale.

La
Papelera de Reciclaje, personándose en un usuario de PC, trató de eliminar a "Poemas Romanticistas.doc".

Error al borrar un archivo o carpeta.
No se puede eliminar "Poemas Romanticistas.doc": Está siendo utilizado por otra persona o programa.
Cierre todos los programas que puedan estar utilizando este archivo e inténtelo de nuevo.

Entonces, apareció un virus de internet de esos que son tan prolíficos por las maravillas de WINDOWS y borró todos los archivos del disco duro empezando por "Poemas Romanticistas.doc".

domingo, 4 de noviembre de 2007

Capítulo 65 - ¿Y el 64?

Ehe, ehe, ehe...
Acabo de retornar, hará unos diez minutos, del pasado. No era un pasado lejano. De hecho este entorno, por ejemplo, no ha cambiado nada. Ha sido curioso regresar al 29 de Abril de este mismo año cuando, de madrugada me escabullí en mi propia casa y me puse a escribir.
Como resultado, tengo un gran empacho de palabras pues a lo escrito ahora hay que sumar lo escrito hace un rato (u ocho meses), podría haber pasado y no haber escrito hasta un tiempo después de mi regreso pero no quiero olvidar las cosas y no es plan de volver otra vez para recordarlas.
En fín, como dije, hay cosas que cambian y cosas que no y, nos guste o no, hay que adaptarse. No se trata de ser una veleta y dejarse llevar hacia donde sople el viento. Se trata de encontrarse a uno mismo e integrarse y adaptarse al mundo sin abandonarse a uno mismo. Y es que eso es algo básico en la vida: ya sea ahora o en cualquier época (hasta lo que sé) es necesario vivir dentro de algo o morir miserablemente.
Puede que mucha gente me diga que tener que entrar en una sociedad que no funciona y que manipula y coharta, o cualquier otra cosa, es renunciar a la libertad. Yo no lo creo. Creo que es posible cambiar las cosas desde dentro. Vives en un mundo y eso no puedes cambiarlo queriendo estar fuera. Si pretendes estar fuera, todo lo que consigues es nadar contra corriente, obcecado, y agotar tus fuerzas hasta que el rio te consume sin que llegues a lograr nada.
En mi opinión, negar lo evidente no sirve de nada, lo apropiado es tratar de reformar el edificio y sus cimientos desde dentro, si no sólo conseguirás derruirlo y podría ser peor.

miércoles, 24 de octubre de 2007

Capítulo 63 - Esbozo

Algunas cosas resultan sumamente confusas. Ésta, por ejemplo. No sé empezar, de hecho me cuesta concebirlo y más aun buscarle un significado. Cuando viajas a otro mundo nunca sabes lo que te vas a encontrar.
El paralelismo inicial con tu vida desaparece. Primero es sólo una curiosidad, algo que ha cambiado, pero entonces, y sin darte cuenta, comienzan las escaladas, la niebla, los chamanes y las serpientes en un marco que te resulta antiguo y, algo menos, contemporáneo. Te muerden en el pie desnudo, sólo como un recuerdo, y no te convence. Repites la escena, si puedes repetirla no será un problema.
Aquel hombre al que ayudabas obtiene su respuesta y desaparece. Tú por tu parte descubres que el extraño hombre sentado, al que ya conocías, poseía, posee y poseerá todas las respuestas y, no conforme con eso, te transforma de arriba abajo.
Bajas aquello que subiste. Te vuelven a morder y vuelves a repetir la escena, sin embargo, ahora el pavor te guía. Bajas corriendo y llegas, entero y confuso. Desaparecen las reglas, te vuelves un superhombre.
Continuas tu camino y resultas perseguido, son dos sujetos. No los conoces pues siquiera les puedes ver pero saltas y saltas en una reja, en una ventana y las leyes de la gravedad desaparecen. También desaparecen tus perseguidores y dan lugar al futuro. Un futuro pequeña, morena y sucia. Caes a su espalda. Grandes ojos te miran con curiosidad. En poco tiempo, todo se clarifica o quizá se vuelve confuso, hasta la tergiversación.
Ves el futuro y no un futuro abstracto. Un futuro real. Una nueva versión de tu persona te suplanta allá donde ya no estás por razones desconocidas. Ella también está pero resulta ser él. Así, ella es él y él es ella donde tú serás él y yo no estaré y ella será nosotros. Eso lo hace todo más reconocible, incluso se parece a lo que conoce. También encuentras el futuro de lo actual que te habla y te explica pero o bien no quieres escuchar o bien no puedes, pero sea lo que sea que te dice pronto desaparece de tu cabeza. Se pasean entonces tus gustos que son despreciados y te comienzas a sentir avergonzado.
Huyes, intentas encontrar resquicios de tu pasado, o al menos tu presente, pero todo parece haber desaparecido, perdido o destruido.
No sabes por qué ni sabes cómo pero hay algo en todo aquello que no te gusta nada. Sientes que hay algo mal en todos ellos o que, a lo mejor, eres tu lo que está mal. Quizá lo sea todo y tan sólo quede la condenación. Es posible que estemos rotos sin posibilidad de ser reparados. Sea lo que sea hay algo que te produce una profunda presión en el alma llevándote lejos de la esperanza, revolviéndote las entrañas y forzándote a romper en un llanto.

viernes, 12 de octubre de 2007

Capítulo 62 - Configuración

Acaba siendo como un puzzle. En él cada pieza tiene un único lugar que, en conexión con las demás, genera un código comprensible. Es algo tan preciso que resulta más fácil pensar que fue hecho en bloque y después desmembrado para que podamos asombrarnos. Sin embargo, nadie puede creer que su vida y su ser están ya planificados. Si así fuera, no habría que preocuparse por vivir y, fíjate que sorpresa, si lo hacemos es cuando todo encaja en ese plan. Tiene cierto matiz paradójico; si pensaras que existe lo estropearías pero no lo piensas -más bien temes afrontarlo- y parece encajar a la perfección. La verdad es que es difícil verlo, pero hay instantes en la existencia en la que tu parte en el todo, tu pieza en el puzzle, relampaguea y puedes sentir cómo encajas entre las piezas y todo toma un tono más puro demostrandote la gracia de jugar a la vida.

miércoles, 3 de octubre de 2007

Capítulo 61 - Felicidades

¡Qué suenen los tambores! ¡Repiquen las campanas! ¡Todo el mundo en pie! ¡Ponganse los gorritos y arrojen el confeti!
Ha llegado la hora del festejo:

Hoy me toca estar contento.
Os presento el manifiesto.

En poco más de diez minutos,
tendrá lugar el gran suceso
El play del nuevo día será pulsado,
es la marca del progreso.

En diecisiete breves años
ha progresado sin parar.
Allí atrás, cuatro de ocubre,
apareciste sin dudar.

Quizá llovía o había niebla
No me importa, la verdad.
Mi punto de inflexión, tú,
ahí tuviste tu lugar.

Sólo dos y poco más he llegado a conocer,
pero son los diecisiete los que voy a agradecer.
Sin tan sólo uno de ellos,
ya nada sería igual.

Mi felicidad sería distinta,
mis sentidos, mi opinión.
Quizá incluso mi rostro.
Quizá hasta mi condición.

Agradezco el mundo tu vida,
porque es de agradecer
el que mañana yo pueda verte
para felicitarte una y otra vez.

sábado, 29 de septiembre de 2007

Capítulo 60 - Creciendo

Estoy pensando en expandirme. Sé que no soy el más regular de los blogger pero aun así creo que escribo después de todo. Llevo bastante tiempo pensando en expandirme y crear otros espacios blog del Pingüino.
El principal en el que he estado pensando, es un taller. Un taller en el que desarrollaré un mundo imaginario y todo aquéllo que compone dicho mundo.
Otra posibilidad es un blog de imágenes- sí Alberto y otras gentes que os burlais del Fotolog- sería como eso: un Fotolog que acutalizaría muy de vez en cuando, pues no estoy dispuesto a ir cámara al hombro ni es lo mio.
Tengo otras ideas rondando mi mente que son bastante más lejanas, así que no diré nada sobre ellas.
Opino que es algo ruin, o quizá pobre -como tantas otras veces-, hacer un post de esto pero me gustaría conocer vuestra opinión al respecto.

Gracias.

martes, 25 de septiembre de 2007

Capítulo 59 - Unlucky

-... Y ahora sí, como celebración de nuestro programa número 300, es un honor para mí presentarles a Sofía Ferrán, que nos contará cómo vivió la experiencia de sumergirse con tiburones en un tanque de desechos radiactivos. Bienvenida, Sofía.
- Gracias, es un honor poder estar aquí, siempre he sido fan del programa, desde pequeña y
os sigo día a día sin perderme uno solo de...
- Sí, sí, sí. Pero dinos, Sofía. ¿Cómo es sumergirse con tiburones en un tanque de desechos radiactivos?
- Bueno, yo siempre he sido amante del submarinismo y como tal cuando me enteré de que podría sumergirme en un tanque de residuos radiactivos con tiburones me dije que debía aprovechar la oportunidad y bueno, lo hice.
- ¿Qué pensaron sus amigos y familiares ante esta idea?
- Bueno, lo cierto es que nunca he tenido amigos y mis padres murieron en un accidente en alta mar, cuando yo era pequeña. Lo único que quedó de ellos fue el brazo de mi madre y la pierna de uno de los dos (nunca llegamos a descubrir de quién). Pero de haber tenido amigos o padres, estoy segura de que habrían estado muy orgullosos de mi entrega y decisión en este asunto.
- Ahá, ya veo. Y cuéntanos. ¿Cómo se dió la experiencia?
- Bueno, al principio estaba un poco nerviosa, había oido que a los tiburones no les gustan las rubias, pero me aseguraron que no había ningún peligro. Al final me zambullí en el tanque y en cuanto se disiparon los vapores que nublaban mi mente pude ver a los tiburones muy de cerca. Me pareció una experiencia fantástica y que con gusto repetiría. De hecho se la recomiendo a cualquiera que quiera probarla.
- Pero... Sofía... No tienes piernas.
- Sí, bueno, pero no es nada. Lo cierto es que al verme uno de los escualos me atacó y me las arrancó de un mordisco pero no fue nada grave...
- Bueno, yo diría que no tener piernas es algo bastante grave y seguramente molesto.
- Sí, lo sé. La gente suele reaccionar así, pero en realidad no es tan importante, vale que no puedo caminar ni hacer muchas cosas pero tengo la ventaja de no tener que levantarme. En mi opinión, las piernas son algo que está sobrevalorado. Me parece mucho más grave la caida masificada de cabello que me produjeron los residuos radiactivos.
- ¿Y aun así dice que repetiría la experiencia?
- Sí, sin duda alguna. Fue una de las experiencias más gratificantes de mi vida, dejando al margen el asunto de la sangre que no me permitía ver con claridad.
- Bueno, pues lamento decir que se nos acaba el tiempo por hoy. Ha sido un placer tenerla aquí, Sofía.
- El placer ha sido mío.
- Adiós, amigos. En el programa de mañana vendrán invitados a contarnos sus experiencias en accidentes aéreos. Mañana, aquí, a la misma hora, en vuestro programa favorito: "Yo lo hice, anímate". Nos vemos.